¿Por qué colorear?

Colorear es una actividad que solemos asociar a los niños. A medida que crecemos vamos dejando de lado los lápices de colores y los rotuladores, salvo para subrayar apuntes e informes. Sin embargo, colorear puede ser muy beneficioso para los adultos por su poder desestresante. Genera bienestar, tranquilidad y además estimula las áreas cerebrales relacionadas con la motricidad, los sentidos y la creatividad. 

Beneficios de colorear: 

  • Fortalecer nuestra capacidad de concentración al enfocar la conciencia y la mente en un punto.
  • Obtener flexibilidad de pensamiento y de acción.
  • Conectarnos con nuestra parte creativa.
  • Reafirmar las habilidades de disciplina, exactitud y precisión.
  • Ayuda a desconectarnos de las preocupaciones diarias y nos relaja de forma natural. Especialmente porque encontramos un momento para dedicarlo a nosotros mismos.
  • Liberamos endorfinas al estimular el lado derecho del cerebro (mente lógica, científica), produciéndonos una sensación de bienestar general.
  • Activa ambos hemisferios cerebrales, equilibrando el modo de pensamiento, las actividades de la mente y las habilidades asociadas a cada hemisferio. En un mismo dibujo se encuentran figuras geométricas que son captadas por nuestro lado lógico (hemisferio izquierdo) y los colores y dibujos que son captados por nuestro lado creativo (hemisferio derecho).

(Extraído de “Arte antiestrés”, colorear nunca fue más relajante por Pilar Margelí, con autorización de la autora)

Artículos sobre los beneficios de colorear dibujos:

El arte de colorear por Almudena Ruiz García

Colorear, un placer terapéutico por Valeria Sabater

Libros para colorear: arte terapéutico para adultos

El arte de colorear para combatir el estrés

Pintar Mandalas por Teresa Costa

Los adultos y el arte de colorear

Colorear mandalas: arte-terapia por Rosi Morera

El pinta y colorea es también para adultos (estresados) por Ana Fernández Abad

Déjate llevar por la arteterapia por Aguamarina

“Arte antiestrés”, colorear nunca fue más relajante por Pilar Margelí